ECOLUCIONA


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Como Medir los Medios

No leo periódicos regularmente, no veo las noticias en las cadenas de televisión, no escucho emisoras de radio financiadas con fondos públicos y no creo la mitad de lo publicado en Facebook. Pero estoy bastante bien informada de los asuntos que abarcan el mundo, desde el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica súper secreto que está siendo negociado actualmente por los gobiernos y corporaciones (no ciudadanas) a puerta cerrada estrictamente, hasta el hecho de que las políticas antidrogas realmente avivan, en lugar de arreglar, la violencia, la pobreza y otros efectos de la guerra de la droga en Latinoamérica. Yo busco, investigo y comparto activamente las fuentes que ofrecen noticias reales, imparciales, objetivas e importantes. Aquí están mis consejos sobre cómo mantenerse bien informados.

1. Compruebe la publicidad. ¿Quién o qué compañías se anuncian en la página? Lo crea o no, los sitios web tienen control sobre lo que se anuncia en sus webs. Si está en un sitio web de noticias que acepta dinero sobre cualquier empresa cuestionable, por favor sepa que su credibilidad puede ser también cuestionable. Está comprobado que los anunciantes presionan a los periódicos y otros medios a menudo.

2. Lea la sección «Sobre nosotros» del sitio web. Muchos sitios web respetables tendrán una sección «Sobre nosotros» o «Sobre mí» completamente transparente, dependiendo de si la página es personal o parte de un grupo. Siéntase libre de googlear las personas o corporación que hay tras esa página. Mire sus páginas de Linkedin, Facebook y Twitter. ¿Cuáles son las personas o grupos publicadas en estos sitios? ¿Dónde fueron a la escuela? ¿Estudiaron economía en la Universidad de Chicago, sede de la infame escuela del pensamiento Chicos de Chicago que desmontaron casi todos los gobiernos elegidos democráticamente en Latinoamérica en los 80? Es sólo un ejemplo, pero me ha entendido.

3. Lea múltiples fuentes. Este es quizás el punto más importante de la lista. No crea lo que se dice en un sólo sitio web; internet es un lugar amplio y maravilloso. ¡Investigue! Cuando encuentre algo que es de su interés, busque varias fuentes. Por cierto, ¡Google ha sido comprometido! Sólo es una broma, pero por favor, tenga en cuenta que buscar en Google no da necesariamente el mejor y más preciso resultado. Más bien, los sitios de mayor reputación tienen un equipo dedicado a SEO (optimizacion de motor de búsqueda) que, a través de una serie de prácticas y pagos, aseguran que sus páginas estén al principio. Vaya más allá de la primera página de resultados de Google, de hecho, ¡use distintos motores de búsqueda!

4. Cuando esté leyendo noticias internacionales, compruebe fuentes pequeñas y locales (si puede leer ese idioma). Si no, Google Translate puede que no le dé la mejor traducción, pero es un buen comienzo. Busque particulares y periodistas en Twitter; es probable que haya uno o varios que hablen tu idioma y estén cubriendo el evento. Las plataformas de periodismo ciudadano como Global Voices son maneras de verificar las historias que vemos y oímos de los medios de comunicación gigantes de una manera local.

Llegados a este punto, no hay razón por la que debamos suscribirnos a la línea «oficial» dada por los periódicos como El País y New York Times del mundo. No hay duda de que debemos leer lo que tienen que decir; hubo un tiempo en que estos fueron los pináculos del verdadero periodismo y aún de vez en cuando desempeñan ese papel. Sin embargo, con el incremento de la manipulación de la prensa por los gobiernos y las corporaciones ya no podemos simplemente sentarnos y leer o escuchar. Necesitamos tomar un papel más activo en la forma en que consumimos noticias y recopilamos información sobre los asuntos que nos afectan diariamente. Coge con pinzas todo lo que leas, incluido este post.

 

  I don’t regularly read newspapers, I don’t watch the news on network television, I don’t listen to publicly-funded radio stations and I don’t believe half the stuff posted on Facebook. But I am quite well informed on issues that span the globe, from the super-secret TPP currently being negotiated by governments and corporations (no citizens) strictly behind closed doors, to the fact that the anti-drug policies actually fuel, as opposed to fixing, violence, poverty and other effects of the drug war in Latin America. I actively seek out, vet, and share the sources that offer real, unbiased, factual and important news. Here are my tips on staying well-informed.

  1. Check the advertising. Who or what companies are advertising on the page? Believe it or not, websites do have control over what is advertised on their site. If you’re on a news website that accepts money from any questionable companies, please know that their credibility may also be questionable. It’s proven that advertisers often lean on newspapers
  2. Read the “About” section of the website. Most respectable websites will have a completely transparent “about me” or “about us” page, depending on if the page is personal or part of a group. Feel free to google the people behind the page. Look at their Linkedin, Facebook and Twitter pages. What are the people or group posting on these sites? Where did they go to school? Did they study economics at the University Chicago, home of the infamous “Chicago boy” school of thought that took down nearly every democratically elected government in Latin America in the 80s? Just an example, but you get the point.
  3. Read multiple sources. This is perhaps the most important one on this list. Don’t just take the word of one website; the internet is a vast and wonderful place. Research! When you find something that is of interest to you, seek out various sources. By the way—google has been compromised! Just joking, but please be advised that searching on google doesn’t necessarily give the best, most accurate result; rather, most reputable sites have a dedicated SEO team that, through a series of practice and payment makes sure that their pages head to the top. Go past page one of google, heck, use different search engines!
  4. When reading international news, check small, local sources (pending you can read the language). If not, Google Translate may not give you the best translation, but it’s a good start. Seek out individuals and journalists on Twitter; chances are there are one or some who speak your language and are covering the event. Citizen journalism platforms such as Global Voices or are ways to verify the stories we see and hear from media giant in a local way.

At this point, there’s no reason why we should subscribe to the “official” line given by the El Pais’ and NYT’s of the world. No doubt we should read what they have to say; at one time these were the pinnacles of true journalism and at times they actually do get it right. However, with the increased manipulation of the press by both corporations and governments we can no longer just sit back and read or listen; we need to take a more active part in the way that we consume news and gather information on the issues that affect us daily. Take everything you read, even this post, with a grain of salt.

Escrito por Nedra, traducido del ingles al español por Ana Ruiz Villalobos

 


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Cuando “Libre” no significa Libre

El pasado 23 de mayo, fue la tercera manifestación mundial anual contra Monsanto y, más en general, contra los OGM. Recuerdo la primera a la que fui, con la que me topé en Filadelfia en 2014. En aquel momento, aunque estaba estudiando un título en Relaciones Internacionales, ya habíamos fundado Ecoluciona y había escuchado el nombre Monsanto escupido como una palabra maldita en varios círculos. Creo que era aun bastante ignorante en cuanto al alcance de Monsanto y de empresas similares, así que decidí descubrirlo el siguiente semestre. Cogí una clase llamada «Las Ecologías Políticas de la Alimentación, la Agricultura y el Capitalismo» y me quedé totalmente sorprendida. Ya sabía que debía tratar de comer alimentos de procedencia local, prestar atención a lo que introducía en mi cuerpo. De hecho, desde que nuestra primera gallina puso un huevo, no he comprado ninguno en tiendas. Pero el sistema alimenticio actual no es nada que yo pudiera haber imaginado nunca. El mero acto de producir alimento está haciendo daño a nuestro medio ambiente. El modo en que consumimos alimentos nos daña tanto a nosotros como a nuestro medio ambiente. Es más, estamos constantemente frente al espectro de los Tratados comerciales internacionales que nos quitan cada vez más nuestro libre albedrío, como ciudadanos del mundo, para cultivar, producir y consumir nuestro propio alimento sano.

Recientemente hice un trabajo de investigación sobre el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos, destacando la difícil situación de los productores de arroz en un pueblo pequeño llamado Campoalegre en el departamento Huila de Colombia. Debido al Tratado, se aprobaron una serie de leyes que penalizaban la práctica, con miles de años de antigüedad, de guardar semillas para la próxima cosecha. De hecho, mi interés en este tema y en este proyecto se encendió por el Documental 9.70 de Victoria Solano que ofrecimos en diciembre. En Huila (considerada la capital del arroz de Colombia) los agricultores se encuentran ahora forzados a adquirir costosas semillas modificadas genéticamente (junto con paquetes tecnológicos).  Como resultado de esto, muchos son incapaces de permitirse la agricultura y se ven condenados a la pobreza. En el otro lado, los consumidores colombianos están sujetos a un producto cultivado a partir de semillas que, aunque no están demostradas necesariamente como peligrosas, no han sido demostradas tampoco  como cien por ciento sanas. Y ya sabemos los efectos adversos de los herbicidas y pesticidas.

El Tratado de Libre Comercio, del que se habló como una «oportunidad» para el «crecimiento», tuvo poca consulta pública antes de que el presidente Obama y Santos lo convirtieran en ley. Y así es el caso de los Tratados de Libre Comercio alrededor del mundo, que pasan por encima de la «democracia» a favor de otros jugadores más nefastos. Mientras que el comercio puede ser beneficioso, no debería ser extendido al alimento de ninguna manera, especialmente no en una escala global. Ese alimento convertido en una mercancía global inalcanzable es inaceptable. Hemos cogido algo tan simple y natural y lo hemos convertido en un sistema global, complejo, químico e insano, que está tan lejos de nuestras manos, que parece que no tenemos poder para controlarlo. Pero tenemos poder, de hecho, el aprendizaje sobre los Tratados de Libre Comercio ha reforzado mi determinación de hacer todo lo posible para combatir «la buena batalla», trabajando con Ecoluciona, conociendo otros grupos en Andalucía y continuando con la promoción de las iniciativas locales y la producción de alimento ecológico.

Esctito Por Nedra, Traducida por Ana Ruiz Villalobos

Saturday, May 23rd was the third annual worldwide march against Monsanto and more broadly GMOs. I remember the first one I went to, which I had stumbled upon in Philadelphia in 2014. Back then, though I was studying a degree in International Affairs, had already founded Ecoluciona, and had heard the name Monsanto spit out like a curse-word in various circles, I think I was still pretty ignorant as to the alarming reach of Monsanto and companies like it. So I decided that the following semester I would find out. I took a class called “The Political Ecologies of Food, Farming and Capitalism” and boy was I floored. I had already known that I should try and eat locally sourced foods; pay attention to what I put into my body. In fact I haven’t had a store-bought egg since the day our first chicken had an egg. But the current food system is nothing like I could have ever imagined. The mere act of producing food is doing damage to our environment. The way we consume food does damage to both our environment and us. What’s more, we’re constantly facing the specter of international trade agreements that increasingly take away our agency, as citizens of the world, to grow, produce and consume our own, healthy food.

            I recently did a research paper on the Free Trade Agreement between Colombia and the United States, highlighting the plight of rice farmers in a small town called Campoalegre, in the Huila Department of Colombia. Due to the Agreement a series of laws were passed that criminalized the practice of saving seeds for the next harvest. In fact, my interest in this project and issue was ignited by the 9.70 Documentary by Victoria Solano which we featured back in December. In Huila (considered the rice capitol of Colombia) farmers now find themselves forced to purchase expensive, genetically modified seeds (along with technological packages). As a result of this, many are unable to afford farming and are forced into poverty. On the flipside, Colombian consumers are subject to a product grown from seeds which, though not necessarily proved unsafe, have not been proven one hundred percent safe either. And we already know the adverse effects of herbicides and pesticides.

            The Free Trade Agreement, which was said to be an “opportunity” for “growth,” had little public consultation before Presidents Obama and Santos signed it into law. And so is the case for Free Trade Agreements around the world, bypassing “democracy” in favor of other, more nefarious players. While trade can be beneficial, it should in no way be extended to food, especially not on a global scale. That food has become a global, unreachable commodity is unacceptable. We’ve taken something so simple, so natural, and have turned it into a global, complex, chemical and unhealthy system that is so far out of our hands that it seems we have limited power to control it. But we do have power—if anything, learning about Free Trade Agreements has strengthened my resolve to do all I can to fight the “good fight,” doing work with Ecoluciona, meeting other groups in Andalucía and continuing to promote local initiatives and ecological food production